Yunques
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque – yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba. (El crimen fue en Granada – Antonio Machado)
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas. (Romance de la pena negra – Federico G. Lorca)
Qui, sul mare, il sole splende
ma svettano lontane e maestose
nuvole ad incudine gonfie di temporali.



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